jueves, 10 de marzo de 2016

Critican 5 minutos de reflexión propuestos por Pierluisi

El activista de derechos civiles David Román criticó hoy la propuesta del precandidato a la gobernación por el Partido Nuevo Progresista (PNP), Pedro Pierluisi, de restablecer los cinco minutos de reflexión en las escuelas públicas del país.

“El Sr. Pierluisi vuelve a jugar al religioso con esta propuesta. Como otros tantos candidatos en el pasado y en el presente, él busca mover un sector religioso al que poco le preocupa la constitucional separación de iglesia y Estado”, expresó Román.
El actual Comisionado Residente expresó que quiere “a Dios presente en la obra de gobierno incluyendo en las escuelas."
El activista mencionó que “con esta propuesta Pedro Pierluisi disfraza su retórica fundamentalista con una supuesta búsqueda de valores que se han perdido en nuestra sociedad. Es inaceptable que un candidato a un puesto electivo diga vil y descaradamente, y de forma totalmente arrogante, “y quien no sea creyente que reflexione”. Esas actitudes de jaquetón de barrio no se las podemos consentir ni a él ni a ningún otro servidor público.”
“Le recuerdo al Sr. Pierluisi que nuestro estado de derecho es claro en la total separación de iglesia y Estado. El artículo dos, sección cinco, de nuestra constitución establece que el sistema de instrucción pública “será libre y enteramente no sectario”. Y no sé para él, pero para mí, el que se reflexione en un sentido estríctamente cristiano es bastante sectario y no cumple con dicho mandato constitucional. Confío que los distintos sectores religiosos presentes en nuestro país no se dejarán enamorar por la demagogia del precandidato a la gobernación por el PNP y emitirán un voto educado e informado más allá de palabras bonitas”, culminó Román.

miércoles, 17 de febrero de 2016

Los políticos y la fe


Practicar la religión de su preferencia es un hecho tan individual como su afiliación política. Cuando hablamos de derechos humano y civiles, nadie puede pretender que alguien, tan siquiera una sola persona, viva o crea algo por el simple hecho de que la mayoría sí lo cree o lo vive. La mayoría de las personas, y me incluyo porque fui parte de ese grupo, nacimos dentro de una religión.  En mi caso nací y me crié dentro del cristianismo. Específicamente dentro de la Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo) en Puerto Rico.

Luego de un proceso de introspección, decidí abandonar dicha comunidad de fe ya que no  representaba mis creencias y continuar en ella era traicionar mi conciencia e ideales. Así las cosas desde ese momento y hasta la actualidad soy una persona no creyente, humanista y fiel laicista.  Ahora bien, no todo el mundo es como yo y lo respeto.

Todos somos libres de creer o no creer de acuerdo a lo que nos dicta nuestra conciencia; es un derecho humano y el actual estado de derecho dentro de nuestra democracia. Quienes trabajamos y vivimos la política caminamos en una fina cuerda entre nuestra creencia religiosa, o ausencia de tal, y la demagogia.

Durante décadas hemos visto como muchos de nuestros políticos resbalan de la cuerda y caen en el pozo de la demagogia con la única intención de pescar votos en río revuelto. Traicionando así sus principios y en muchos de los casos los ideales de los partidos en los que militan.

Pero si algo tenemos que tener claro es que no todos los políticos son iguales. Dentro de la amalgama de “incumbentes” y candidatos tenemos un gran número de individuos que, si bien profesan un dogma en particular o viven dentro del sincretismo religioso que tanto abunda en nuestro país, tienen bien claro que la fe, como la afiliación política, es un hecho totalmente natural y a la vez individual del ser humano y por lo tanto respetan la separación de iglesia y Estado y todo lo que ello conlleva.

No podemos juzgar a nadie por su creencia religiosa, al hacerlo nos volvemos tan fanáticos como a los que tanto hemos criticado por imponer su fe y estilo de vida a la mayoría. Más aún cuando dentro de nuestra política y sociedad tenemos líderes religiosos que han sabido distanciarse de su dogma porque han entendido que los derechos humanos y civiles van por encima del individualismo arcaico que predican y viven algunos sátrapas religiosos.

Nuestra responsabilidad es analizar el historial y las propuestas de todos y cada uno de las personas que veremos en la papeleta y a base de eso poder ejercer nuestro derecho al voto de manera educada.

 

jueves, 10 de diciembre de 2015

Celebremos y validemos los Derechos Humanos

Hoy, cuando convocados por la Organización de las Naciones Unidas, celebramos el Día de los Derechos Humanos, se nos presenta una excelente oportunidad de recapitular sobre la situación actual de los mismos, evaluar los mecanismos que utilizamos para luchar por la validación de dichos derechos dentro de la política pública del Gobierno y replantearnos los puntos de interés más apremiantes dentro de nuestra lucha.

Es fundamental que no perdamos de perspectiva que los derechos humanos no se otorgan bajo ‘mayorías’ ni solo a las mayorias, y así debemos exigirle al gobierno, porque si esa fuera la vara para medir los derechos: todavía existiera la esclavitud, las mujeres no votarían y se quemarían 'brujas'.

Aún cuando parece que algunos líderes políticos no conozcan lo que es ‘sentido común’ el mío me dice que no solo es egoísta, más aún inmoral, el permitir que una mayoría estancada en el tiempo, con los bolsillos llenos de poder y guiada por un ego tan grande como nuestra esperanza, decida qué derechos serán reconocidos y a quién se le reconocerán.

Si bien es cierto que hemos adelantado mucho en materia de derechos humanos no es menos cierto que queda mucho más por hacer. Faltan derechos por validar, calidades de vida que mejorar y prejuicios que enterrar en el pasado.

 No podemos olvidar que los derechos humanos nos pertenecen a todos y todas más allá nuestro estatus social y económico, color de piel, raza, género, nacionalidad, orientación sexual (real o percibida), identidad de género, condicion mental o física, etcétera. Recordemos que la vida, seguridad y calidad de vida humanamente digna de muchos y muchas está siendo violada en estos momentos por el simple hecho de ser quienes son, haber nacido en lugares desventajados o simplemente por el discrimen y los prejuicios de una sociedad que materiliza todo lo que se encuentra a su paso.

Aún con el panorama tan sombrío que tenemos alrededor del mundo, porque Puerto Rico no es el único país atrasado en este campo, mis esperanzas se acrecientan cuando reconozco que la igualdad plena y reconocimiento de todos los derechos para todas las personas es inevitable. Es por ello que les recuerdo la frase de Martín Luther King, Jr.: “La injusticia en cualquier parte es una amenaza a la justicia de cualquiera."