Esta mañana vi un video que honestamente hizo que se me aguaran los ojos. Ver el progreso de la gestación siempre es un momento que nos llena de esperanza a todos y todas. Supongo que es porque vemos en ese futuro ser humano un hálito de vida que confiamos cambiará el mundo con brillantes ideas.
Nos ponemos a cavilar sobre cómo será ese futuro niño o niña, que talentos tendrá, color de piel, ojos y demás detalles que resultarán ser su “trademark” que hará de ese ser humano uno único. Al momento de pensar en su forma de ser, llegamos a la conclusión que como padres tendremos en nuestras manos gran parte de la responsabilidad de moldear ese carácter a fin de que, aun con su carácter innato, nuestra hija o hijo sea un adulto de bien con las herramientas que nosotros le brindemos.
Y este es el punto al que quería llegar. Como padres y madres tenemos la responsabilidad de criar a nuestros hijos de la mejor manera posible. Cumpliendo con la ley, nuestros valores y estilos de vida. Todo esto velando por el mejor bienestar del menor y pretendiendo su pleno desarrollo de forma integral. Como adultos, más allá de nuestro status parental, estamos convocados a servir de ejemplo a futuras generaciones.
Es harta conocida la desfase que existe entre la educación y crianza que le estamos dando a nuestros niños versus el futuro que queremos para ellos y nosotros mismos. Es por ello que tenemos que reevaluar nuestros postulados como padres y madres, nuestros métodos de enseñanza (tanto dentro como fuera del hogar), nuestras prioridades, etcétera.
Ya es hora de que seamos realistas con la sociedad y con nosotros mismos, poniendo “los puntos sobre las íes” aceptemos que hay algo que está mal y que somos nosotros los únicos que tenemos la responsabilidad y la posibilidad de enmendar nuestro presente y futuro.
Comencemos por respetarnos a nosotros mismos y así daremos el primer paso hacia el respeto a los demás. Miremos a nuestro alrededor y reconozcamos sin miedo que somos diferentes los unos de los otros pero que nuestros derechos, como nuestras responsabilidades, tienen que ser iguales aun dentro de esa diversidad hermosa que nos hace únicos y especiales.
Miremos al otro con la misma humanidad que queremos ser vistos y antes de juzgar a otro, quítese sus zapatos y vistiendo el calzado del otro camine junto a él o ella. Luego, cuando ya halla caminado lo suficiente para comprender su dolor, reevalúe sus prejuicios.
Del universo conocido solo tenemos un planeta para vivir, es grande, pero no lo suficiente como para tanta diferencia, odio, rechazo y maltrato.
Amemos para que nos amen.
BLOG dedicado al reconocimiento de los Derechos Civiles de tod@s en el la sociedad con el fin de que TOD@S formemos parte de nuestra agenda de PATRIA...
miércoles, 19 de septiembre de 2012
Amemos para que nos amen
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sábado, 28 de julio de 2012
Dile NO a la abstención electoral
Columna para: http://www.micandidatopr.com/mcpr/columnas/columnadavidroman.html
La democracia se sostiene votando. Esto aclarado, prosigo con la columna. Quedarte en tu casa y no ir a votar no es una opción. Pasar el día en la playa y eludir tu responsabilidad democrática tampoco es una opción. Es menester de todos y todas votar, de forma responsable, y depositar la papeleta en su lugar.
A muchos he escuchado decir que votar no cambiará las cosas, que siempre son los mismos, que todos son iguales, etc. El dilema aquí es que si no salimos a votar en los referéndums y plebiscitos las cosas nunca cambiarán y si no votamos en las primarias y en las elecciones generales siempre serán los mismos candidatos.
El no salir a votar es poner por el piso la lucha de los miles de líderes sociales y activistas políticos que marcharon, cabildearon y entregaron sus vidas para que tú y yo podamos, a través del voto, decidir quiénes dirigirán las riendas de la nación y de qué forma queremos ser gobernados, entre otras tantas opciones que son presentadas para el sufragio general.
¿Saben? Los antiguos esclavos en Estados Unidos (EEUU) solo pudieron votar después del tres de febrero de mil ochocientos setenta cuando fue ratificada la decimoquinta enmienda a la constitución la cual dice que “ni los Estados Unidos ni ningún estado de la Unión negará o coartará a los ciudadanos de los Estados Unidos el derecho al sufragio por razón de raza, color o condición previa de esclavitud”.
Las mujeres pudieron comenzar a votar en EEUU solo desde mil novecientos veinte gracias a la tarificación de la enmienda diecinueve el dieciocho de agosto de ese mismo año.
Con esto no quiero decir que tenemos que votar por la oposición por el mero hecho de cambiar a quienes nos gobiernan. Usted vote por quien mejor entienda tomando en consideración que una parte fundamental del derecho al voto es educarnos sobre quiénes son los candidatos, cuáles son sus propuestas y quienes han sido los candidatos en el pasado para tener un marco de referencia sobre su futuro.
Tenemos que tener claro que la forma responsable de educarnos es solo leyendo y escuchando los documentos y candidatos (o representantes) oficiales.
No se deje llevar por chismes ni cuentos de pasillo para decidir por quién votar, lea las expresiones de los partidos y candidatos en la prensa, vea los noticieros y a base de ello tome usted mismo la decisión de por quién votar. Nunca deje que los líderes de su partido le impongan un candidato. Si no te gusta el candidato de tu partido, vótale en contra. Si te gusta más en candidato del otro partido, vótale a favor. No permitas que el liderato de tu partido te trate como ignorante diciéndote por quién votar. Tú tienes la capacidad y el derecho constitucional de votar por quien tú quieras, sea o no de tu partido.
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viernes, 8 de junio de 2012
La isla del espanto y el cordero degollado
Columna para: micandidatopr.com
Erase una vez una isla donde los criminales andaban por la libre. Donde los pobres vivían de las migajas de la oligarquía. Donde los ricos, quienes trabajan en oficina, aire acondicionado y con trajes de marca, tenían más beneficios que quien se mataba trabajando al sol, sudando la gota gorda por par de pesetas y usando el mismo uniforme de hace tres años.
Por esos lares la gente sufría hambre, no todos tenían un hogar seguro y los servicios de salud se volvieron un privilegio de pocos.
Un día hicieron unas primarias para elegir los candidatos a las próximas elecciones generales. Dentro de cada partido se robaron los votos de sus contrincantes. Así como lo lee, se robaron los votos de su propio partido porque no les gustaba uno u otro candidato.
El cacique mayor que se bañaba con agua de coco azul reunió a sus huestes y les obligó a mudarse imaginariamente a cualquier casa desocupada. Otros lloraron lágrimas de sangre, como el color de su partido, porque sus propios amigos les votaron en contra y tomaron los votos de otros amigos para el enemigo.
Por allá había un junte entre diferentes ideales religiosos con el gobierno de aquella colonia “yanqui”. Un día la apóstol de hoja lata, la representante NO-oficial de tintes de cabello económicos, se amotinó en el Capitolio y comenzó a juzgar a diestra y siniestra la orientación y vida sexual de cuantos se acordó. Con una doble moral usaba su pulpito para vender la salvación y las sillitas del cielo. Con sus palabras y acciones no solo corto las cabezas de sus enemigos sino que volvió a espetar a Cristo en la cruz degolló al cordero de la metáfora.
En honor a la verdad, como negociante, nadie le podía poner un pie al frente porque ella sola era como una máquina de hacer dinero.
Había una policía desmoralizada por tanto tiempo de abuso del poder. Los policías no daban abasto para combatir la criminalidad mientras su cabeza en la administración llego como por paracaídas desde el extranjero. Un sistema judicial que se volvió monigote del oficialismo y sin ninguna independencia. Las vacantes de jueces se llenaban por colores político partidistas.
Había una legislatura que al parecer se renovaba cada año. Hubo tantas salidas e intercambios, como fueron posibles. Algunos salieron por usar droga (quién sabe si hasta en horas laborables), otros salieron por violaciones a Ley de Ética, algunos renunciaron por no tener que dar explicaciones y así pudiéramos seguir mencionando.
Quien se mantenía rígido como una palma era el gobernante. A ese sí que nada lo hacía renunciar. No pedía perdón ni para Cristo. Si en algo era bueno es en lo que casi todos los gobernantes son buenos: recaudando fondos para las campañas y contratando a los amigos de sus amigos o dando contratos para ayudarlos con sus deudas.
Y como siempre la mayoría, los desventajados, los marginados, los discriminados, a quienes mantenían como ciudadanos de segunda categoría sufrían el desdén de una minoría opresora y elitista.
¡Ah! Casi lo olvido. El país iba por tal camino que el alcalde capitalino se creía de la realeza y en vez de cazar elefantes se puso a cazar antílopes con sus amigos los leopardos.
Erase una vez una isla donde los criminales andaban por la libre. Donde los pobres vivían de las migajas de la oligarquía. Donde los ricos, quienes trabajan en oficina, aire acondicionado y con trajes de marca, tenían más beneficios que quien se mataba trabajando al sol, sudando la gota gorda por par de pesetas y usando el mismo uniforme de hace tres años.
Por esos lares la gente sufría hambre, no todos tenían un hogar seguro y los servicios de salud se volvieron un privilegio de pocos.
Un día hicieron unas primarias para elegir los candidatos a las próximas elecciones generales. Dentro de cada partido se robaron los votos de sus contrincantes. Así como lo lee, se robaron los votos de su propio partido porque no les gustaba uno u otro candidato.
El cacique mayor que se bañaba con agua de coco azul reunió a sus huestes y les obligó a mudarse imaginariamente a cualquier casa desocupada. Otros lloraron lágrimas de sangre, como el color de su partido, porque sus propios amigos les votaron en contra y tomaron los votos de otros amigos para el enemigo.
Por allá había un junte entre diferentes ideales religiosos con el gobierno de aquella colonia “yanqui”. Un día la apóstol de hoja lata, la representante NO-oficial de tintes de cabello económicos, se amotinó en el Capitolio y comenzó a juzgar a diestra y siniestra la orientación y vida sexual de cuantos se acordó. Con una doble moral usaba su pulpito para vender la salvación y las sillitas del cielo. Con sus palabras y acciones no solo corto las cabezas de sus enemigos sino que volvió a espetar a Cristo en la cruz degolló al cordero de la metáfora.
En honor a la verdad, como negociante, nadie le podía poner un pie al frente porque ella sola era como una máquina de hacer dinero.
Había una policía desmoralizada por tanto tiempo de abuso del poder. Los policías no daban abasto para combatir la criminalidad mientras su cabeza en la administración llego como por paracaídas desde el extranjero. Un sistema judicial que se volvió monigote del oficialismo y sin ninguna independencia. Las vacantes de jueces se llenaban por colores político partidistas.
Había una legislatura que al parecer se renovaba cada año. Hubo tantas salidas e intercambios, como fueron posibles. Algunos salieron por usar droga (quién sabe si hasta en horas laborables), otros salieron por violaciones a Ley de Ética, algunos renunciaron por no tener que dar explicaciones y así pudiéramos seguir mencionando.
Quien se mantenía rígido como una palma era el gobernante. A ese sí que nada lo hacía renunciar. No pedía perdón ni para Cristo. Si en algo era bueno es en lo que casi todos los gobernantes son buenos: recaudando fondos para las campañas y contratando a los amigos de sus amigos o dando contratos para ayudarlos con sus deudas.
Y como siempre la mayoría, los desventajados, los marginados, los discriminados, a quienes mantenían como ciudadanos de segunda categoría sufrían el desdén de una minoría opresora y elitista.
¡Ah! Casi lo olvido. El país iba por tal camino que el alcalde capitalino se creía de la realeza y en vez de cazar elefantes se puso a cazar antílopes con sus amigos los leopardos.
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